sábado, 18 de febrero de 2012

Exégesis de profecías bíblicas (IV)

El Libro del Apocalipsis

El Libro del Apocalipsis anuncia la llegada de un reino o imperio impío que permanecerá poco tiempo (Recuerde que, según la profecía, será la última nación o reino que surgirá en los últimos tiempos). Este dato, sobre el corto tiempo que durará ese reino o imperio, nos ofrece ya una pista clara. ¿Cuál es la nación o el reino más joven y poderoso que existe en la actualidad? Ese reino, compuesto de dos cabezas, es calificado como el reino de la bestia. Sobra decir que toda la cristiandad se ha esforzado, a lo largo de 2000 años, en identificar dicho reino. Ahora, en este convulso siglo XXI, y a pesar de las numerosas señales o pistas identificadoras, muchos exegetas todavía continúan averiguando que reino será ese. Tan sumidos están en las cosas del mundo que, aun viendo la maldad que les rodea, no aciertan a comprender cual es.

¿Por qué lo llaman Estados Unidos en vez de llamarlo Imperio?

Sin embargo, dicho IMPERIO de dos cabezas ya ha sido identificado. No es otro que Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europea. Ambas cabezas de la bestia se rigen políticamente por el sistema republicano, o sea, por democracias. ¿Cómo puede ser –se preguntarán muchos cristianos- que las naciones democráticas sean el reino de la bestia, cuando existen otras naciones gobernadas por sátrapas y dictadores? La respuesta a esta y otras preguntas se irán desvelando a medida que vayamos descifrando los textos proféticos. Y es que al vivir cómodamente con casa, empleo y buen salario dentro del sistema (partitocracias), se pierde la visión y la noción de la maldad que nos rodea y de la que formamos parte.

Un poco de Historia

La idea revolucionaria de establecer el sistema republicano o democrático en las naciones, arranca en el siglo XVI. Siglo que trajo cambios trascendentales, nunca imaginados, en materia de ciencia y religión. Podría decirse que con el siglo XVI se dio carpetazo a una época oscura, iniciando otra de mayor oscuridad a la que llamaron después, paradójicamente, el “siglo de las luces”. La revolucionaria idea de Copérnico, de poner a la Tierra (el astro más antiguo del Universo, con millones de años) orbitando alrededor del Sol (un astro joven, con tan solo unos miles de años), y la Reforma Protestante emprendida por Martín Lutero, fueron, sin duda, las mechas con retardo que acabaron después con los valores y la fe cristiana, generando la situación internacional de las naciones en los siglos XX y XXI. Por tanto, en el siglo XVI se colocaron las bases para el futuro engaño masivo de toda la humanidad.

La ciencia moderna, que pone en marcha el astrónomo polaco, se vuelca en esfuerzos económicos y en personal científico para conseguir afianzar el nuevo modelo planetario. A la par que se desarrollaba el nuevo, pero falso, paradigma científico, el monje Martín Lutero rompe amarras con la Iglesia Católica, dando lugar a lo que se conoce como la Reforma Protestante. Europa, fundada sobre la fe católica, sufre los efectos del cisma: luchas locales y comarcales, familias rotas y guerras de religión fueron, durante décadas, las consecuencias de la ceguera y la soberbia.

Continuando con la Historia, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, rompe con la Iglesia Católica porque no le permiten divorciarse de Catalina de Aragón, para contraer matrimonio con Ana Bolena. Una vez separado de la Iglesia de Roma, Enrique VIII se convierte en la cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra: la Iglesia Anglicana. Y para afianzar su poder sobre la nueva Iglesia de Inglaterra, ordena que se supriman todos los monasterios católicos repartiendo sus bienes entre sus vasallos. El miedo se apodera de la nobleza inglesa que acaban acatando el protestantismo para no perder sus bienes. Y serán los hijos protestantes de Inglaterra los que en un futuro más o menos cercano viajarán, se asentarán como colonos en las tierras descubiertas de América, para, más tarde independizarse del Reino de Inglaterra (1789). Es, entonces, cuando dio comienzo lo que es calificado en el Libro del Apocalipsis como el “reino de la bestia”. Y como veremos, las profusión de iglesias y doctrinas protestantes están implicadas en el origen de dicha expresión.

Sobre una doctrina fundamental de las iglesias protestantes

Para acercarnos a las profecías apocalípticas y la implicación del credo protestante en ellas, he considerado interesante recordar previamente las palabras del apóstol Pablo que fueron erróneamente interpretadas por Martín Lutero:

“Mas ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; la justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, sin distinción; pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús, a quien ha puesto como sacrificio de propiciación, mediante la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, por la tolerancia de los pecados pasados, en la paciencia de Dios para manifestar su justicia en el tiempo presente y para probar que es justo y que justifica a todo el que cree en Jesús.

¿Dónde está, pues, tu jactancia? Ha quedado excluida. ¿Por qué ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe, pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley. ¿Acaso Dios es solo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también lo es de los gentiles, puesto que no hay más que un solo Dios, que justifica a la circuncisión por la fe y al prepucio por la fe. ¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? No, ciertamente antes la confirmamos” (Romanos 3: 21,31)

Este texto es el favorito de las iglesias protestantes y el origen de la confusión en las iglesias y sectas surgidas del cisma. Se aferran a el para justificar sus doctrinas sobre la salvación por la sola fe. Pero, ¿a quién se está dirigiendo, en realidad, el apóstol Pablo? ¿A la nueva iglesia cristiana o a los judíos empeñados en que hay que había que cumplir con los preceptos de la Ley como condición inexcusable para salvarse? Observamos que en el texto se habla de la Ley y la circuncisión. Por tanto, Pablo se está dirigiendo a los judíos. Y les dice que para conseguir la salvación ya no es un requisito indispensable aferrarse al cumplimiento de la Ley para salvarse, sino que, a partir de entonces, la salvación se nos otorga por medio de Jesucristo.

Dice el texto: “El hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley” Esta expresión de Pablo resulta una herejía para el pueblo judío aferrado al cumplimiento estricto de la Ley. No olvidemos que en el pueblo judío, faltar a la Ley exigía ofrecer un animal puro en sacrificio (holocausto). Pablo les dice que desde ahora deben cambiar las obras de la Ley (los sacrificios), como medio de salvación, por la fe en Cristo. De ahí la expresión de Pablo. Pero los cristianos que interpretan esta frase literalmente, cometen los mismos errores que cometían los judíos con la letra de Ley. ¿Qué significa tener fe en Jesucristo? Tener fe en Cristo, el Mesías, es tener fe en que su muerte en la cruz es el último y más excelso sacrificio (holocausto) para el perdón de los pecados. Es así como con Cristo se consume la Ley y los Profetas. Ya no hace falta guiarse por las obras formalistas y rigurosas de la Ley que, en la mayoría de los casos, las sentencias se ajustaban a la letra de la Ley y no al espíritu de la Ley. Por eso Jesucristo empieza su doctrina sobre los mandamientos diciendo: “Habéis oído que se dijo…pero yo os digo”. Luego, una cosa es la letra y otra lo que intenta transmitir o significar.

Cuando Pablo dice que somos justificados por la fe, no nos está diciendo que teniendo solo fe ya somos salvos, sino que la fe suscita en el hombre a obrar el bien. Esta doctrina enseñada por Pablo resulta, para los judíos, totalmente revolucionaria. A partir de ahora, no son las obras de la Ley las que justificarán al judío con holocaustos, sino que será el sacrificio y la muerte de Jesucristo en la cruz, el holocausto Supremo para el perdón de toda la humanidad. Es mediante la fe en el sacrificio del Hijo de Dios y en su doctrina, la que suscitará en judíos y gentiles cumplir con los preceptos de la nueva Ley universal. Por eso nos dice el apóstol Santiago:

“¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno decir: “Yo tengo fe”, si no tiene obras? ¿Podrá salvarle la fe? Si el hermano o la hermana están desnudos y carecen de alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dijere: “Id en paz, que podáis calentaros y hartaros”, pero no les diereis con qué satisfacer la necesidad de su cuerpo, ¿qué provecho les vendría? Así también, la fe, si no tiene obras, es de suya muerta. Mas dirá alguno: “Tu tienes fe y yo tengo obras”. Muéstrame sin las obras tu fe, que yo por mis obras te mostraré la fe. ¿Tú crees que Dios es uno? Haces bien. Mas también los demonios creen y tiemblan. ¿Quieres saber, hombre vano, que es estéril la fe sin las obras? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras cuando ofreció sobre el altar a Isaac su hijo? ¿Ves como la fe cooperaba con sus obras y que por las obras se hizo perfecta la fe? Y se cumplió la Escritura, que dice: “Pero Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Ved, pues, cómo por las obras y no por la sola fe se justifica el hombre. Y, asimismo, Rahab, la meretriz, ¿no se justificó por las obras, recibiendo a los mensajeros y despidiéndolos por otro camino? Pues como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también es muerta la fe sin obras (Santiago 2: 14,26)

Se puede decir más alto, pero no más claro: la fe sola, si no va acompañada de la caridad para con el prójimo, no basta para que seamos salvados. ¿Le servirá la fe sola para salvarse al que busca enriquecerse explotando a su prójimo? ¿Le servirá la fe sola al gobernante que legisla a favor del aborto? ¿Le servirá la fe sola al particular que especula con un bien fundamental para la sociedad como son las viviendas comprándolas a 5 y vendiéndolas un año después a 10? ¿Le servirá la fe sola a quien se aleja o da la espalda a un necesitado o a un mendigo para no escucharle o darle una limosna?... Como bien nos dice Santiago, la fe sin obras, es una fe muerta. Es por eso que Jesucristo dice a los que creen justificarse solo por la fe (los protestantes), sin tener obras: “No todo el que dice: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos…”. ¿Y cuál es la voluntad del Padre? Que obremos con justicia y caridad hacia los más pobres y necesitados. Por tanto, aquellos cristianos que creen o afirman que la sola fe, sin obras, basta para ser salvos, se engañan a sí mismos y a todos los adeptos a sus iglesias.

¿Hay que cumplir con la Ley? Por supuesto que sí. Pero no con el ánimo de buscar la salvación solo por las obras como pensaban los judíos. El mismo Pablo nos lo dice: “No estéis en deuda con nadie, sino amaos los unos a los otros, porque quien ama al prójimo, ha cumplido la Ley. Pues “no adulteraras, no matarás, no robarás, no codiciarás” y cualquier otro precepto, en esta sentencia se resume: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. El amor no obra el mal del prójimo, pues el amor es la plenitud de la Ley” (Romanos 13: 8,10) Queda claro, entonces, que SÍ hay que cumplir con la nueva Ley enseñada por Cristo: Amar al prójimo como a nosotros mismos.

Pero los errores de las iglesias protestantes, no acaban en la cuestión mencionada, muchos protestantes han sido cegados de tal manera que en las numerosas doctrinas que predican en las numerosas iglesias y sectas, llegan hasta negar la deidad de Jesucristo…Y dicen que son cristianos (¿?)

En base a estos y otros argumentos mencionados sobre el protestantismo, credo mayoritario en los Estados Unidos de Norteamérica y sobre el que los gobiernos basan sus actuaciones sobre las demás naciones, resultará más fácil comprender el por qué esa joven nación, dominada por una religión diversificada en multitud de credos es calificada de bestia en el Libro del Apocalipsis. Y tanta es la influencia de los credos protestantes en Estados Unidos que leemos en Wikipedia:

“Desde los primeros días del colonialismo, cuando los colonos ingleses y alemanes (protestantes) iban a lo que hoy son los Estados Unidos buscando libertad religiosa, el imperio formado por los Estados Unidos han estado profundamente influidos por la religión. Tal influencia continúa en la cultura estadounidense, en la vida social y en la política.

Varias de las Trece Colonias originales fueron establecidas por colonos que querían practicar su propia religión sin discriminación: la Colonia de la Bahía de Massachusetts fue establecida por puritanos ingleses (congregacionalistas), Pensilvania por los cuáqueros británicos, Maryland por los católicos ingleses y Virginia por los anglicanos ingleses.

Los políticos frecuentemente hablan de su religión en campaña electoral, y muchas iglesias y figuras religiosas son muy activas políticamente. Sin embargo, para mantener su estado de exención de impuestos no deben apoyar oficialmente a ningún candidato. Hay cristianos tanto en el Partido Demócrata como en el Partido Republicano, pero los cristianos evangélicos tienden a apoyar a los republicanos, mientras que los votantes laicos apoyan a los demócratas.

Todos los Presidentes de los Estados Unidos han sido blancos y protestantes, excepto John F. Kennedy (católico) y el actual presidente Barack Obama (congregacionalista, afroamericano)”.

El siguiente cuadro indica la distribución porcentual de la religión cristiana en EE UU:

Cristianos totales 80%

Católicos 26%
Iglesias Protestantes 54%
Otras religiones 4%

El Libro del Apocalipsis

Aunque ya haya sido argumentado el significado de las profecías apocalípticas en la entrada que lleva por título: “Apocalipsis 6, 12, 13, 17 y 18”, creo conveniente matizar algunas cuestiones fundamentales: 1) El reino de la bestia, 2) La gran ramera y 3) La marca de la bestia.

El reino de la bestia

La instauración de la falsa ciencia, en el siglo XVII, enfrenta a las monarquías con las oligarquías sociales que ambicionan el poder imitando el proceder de Lucifer en el Cielo. Se instaura un modelo inspirado en el sistema de la Grecia clásica, pero más perverso: las partitocracias o poder de las marcas políticas. A pesar de que uno de los siete sabios de Grecia: Platón, escribe que el mejor modelo político es la monarquía y que las democracias preceden a las tiranías, son los sectores sociales mejor posicionados los que apoyan un sistema político del que se servirán para conseguir el poder que de otra forma les negaba la institución de la monarquía. Se inicia así la gran estafa a los pueblos. Para mantener el engaño las oligarquías que se mantienen en el poder temporal, esgrimen el concepto de la libertad como bandera simbólica de las "democracias".

¿Qué es la "democracia"? Unos dicen que es el poder en manos de la mayoría social, otros que es la libertad, otros que… Leo en una página web:

“Las actuales democracias occidentales están inspiradas en la antigua democracia ateniense. Sin embargo, es vox populi la idea de que el sistema griego no constituía una verdadera democracia, pues sólo tenían derecho a voz y voto un puñado de ciudadanos (entre 300 y 400), privando de intervención política a los esclavos, los extranjeros y los hijos de extranjeros, los cuales constituían la mayor parte de la población. Todos estamos de acuerdo en que el llamado “Gobierno del Pueblo” no era tal, pues el Pueblo quedaba totalmente excluido.

Ahora bien, también ronda por el Pueblo la idea orgullosa de que nuestros actuales sistemas de Gobierno son muchísimo mejor que el establecido en la Democracia ateniense. Puedo asegurar a los que así piensan que, hoy día, en nuestro país las decisiones las toman esa misma cantidad de ciudadanos (entre 300 y 400), frente a los más de cuarenta millones de españoles que vivimos en él”.

Como bien dice el texto, las democracias son una farsa. Las decisiones fundamentales no las toma la mayoría del pueblo, sino una ridícula minoría elitista. Veamos el siguiente gráfico:


El gráfico representa la comparativa entre la población total y el porcentaje poblacional que representa el partido elegido para gobernar en una legislatura. En el nivel 2, se representa la población con derecho a votar y los menores de edad que no pueden hacerlo. En el nivel 3, se representa el porcentaje de electores que, por término medio, acuden a depositar su voto. Y en el nivel 4, se representa el porcentaje medio de los votos conseguidos por el partido ganador, que suponen, más o menos, el 25% del total de la población. Ahora vuelvo a la pregunta: ¿Poder en manos de la mayoría,… o en manos de una minoría social?

Por otro lado, nos dicen que la democracia supone la libertad. ¿A qué libertad se refieren? Yo se lo digo: de la libertad que disponen los gobernantes para enriquecerse fácil y rápido a cuenta del pueblo que trabaja por un salario limitado a su supervivencia; de la libertad para los medios de comunicación que se benefician manipulando y ocultando la verdad; de la libertad para los lobbys de la industria farmacéutica o militar; de la libertad para que las clínicas se beneficien con el aborto legalizado; de la libertad para imponer leyes y normas en contra de la religión cristiana y sus valores, colocándola al nivel de otras falsas religiones y filosofías; de la libertad que se toman los poderes políticos e ideológicos para adoctrinar mediante la "educación" obligatoria a las nuevas generaciones; etc, etc...

Pero la maldad intrínseca de las repúblicas o partitocracias (Los partidos políticos son empresas dedicadas a gestionar el poder en todas sus formas) consiste en que el pueblo se implique y se haga partícipe de la responsabilidad en las leyes dictadas por el partido gobernante de turno. De esta forma, toda medida, ley perversa o aberrante dictada por el gobierno, recae sobre la cabeza de todos los votantes, que con sus votos llevan en hombros a sus respectivas marcas políticas al poder, ignorando que con su proceder se hacen responsables ante Dios de las perversiones éticas y morales cometidas por sus marcas al frente del gobierno. Efectivamente, como los gobiernos democráticos son elegidos por el “pueblo”, ninguno de los sucesivos gobiernos se hace responsable a posteriori de cuanto hayan podido perjudicar a la nación por una gestión nefasta. De este modo, el perverso sistema político se lava las manos ante los desastres económicos y sociales cometidos durante la legislatura. Ya no es el rey o el dictador la única cabeza responsable ante Dios de crear el caos o el desorden social y moral en un país, ahora, con las democracias, son todos los hombres –“todos los moradores de la Tierra”- los que son señalados por Dios como responsables y culpables.

Como nos indica el Apocalipsis, la bestia es bicéfala: el imperio de los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europeas. Respecto a la primera cabeza, si observamos el mapa de Norteamérica (izquierda) no percibimos nada que nos llame la atención. Sin embargo, si giramos el mapa 180º entonces la cosa cambia (derecha): apreciamos el perfil de una cara siniestra, bestial, que está mirando hacia el lado izquierdo (De hecho, está mirando a Europa). Y en esta cara de perfil podemos apreciar las características de la primera cabeza, mencionadas también por el profeta Daniel: Cara como de pantera (el dominio de la religión protestante), boca como de león (la ciencia y la tecnología), y en Alaska (la pata de la bestia) las garras como de oso (la potencia militar).

Respecto a la segunda cabeza, está representada por Francia que regaló la Estatua de la Libertad (la gran ramera) a EE UU y que también impulsó la Unión de Naciones Europeas. Así vemos como los dos apéndices (cabos) situados en el noroeste se asemejan a los cuernos de un cordero.


La gran ramera

Sobre esta figura apocalíptica, han sido muchas y variadas las interpretaciones expresadas en los últimos siglos. Pero la interpretación más común entre las iglesias de credo protestante, es que se trata de la Iglesia Católica. A tanto llega la ceguera de los que han sido abandonados por el Espíritu Santo. En vez de reunir todas las citas apocalípticas sobre la gran ramera, los hijos de Lutero tomaron la cita apocalíptica que les interesaba para afianzar los motivos del cisma. Esa forma de proceder con los textos sagrados, buscando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, no me parece nada serio.

Sobre la gran ramera y Babilonia la grande, se dice en el Apocalipsis:

“Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la Tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloria, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Reitero la pregunta: ¿Qué es fe? Fe es creer en la palabra de Dios. Y esta palabra dice que Dios es el creador de todo cuanto existe en el cielo y en la Tierra, algo que niega la falsa ciencia. ¿Cree usted en la palabra de Dios, o en la palabra de los hombres?

"Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber el vino del furor de su fornicación. Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, este beberá del vino del furor de Dios… y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre” (Apoc 14: 6,11)

Babilonia la grande es la ciudad de Nueva York, donde reside la gran ramera y que representa al imperio de la bestia. La bestia, ya lo he dicho, es el imperio de los Estados Unidos, junto a su aliada: la Unión Europea. La imagen es la Estatua de la Libertad (la gran ramera) que representa a las naciones demócratas. Y la marca que se recibe en la frente y en la mano, es la marca de los partidos políticos. Recibir la marca en la frente es la ideología de una marca, y recibirla en la mano es introducir en la urna la marca de un partido político. Observen que la maldad no está en elegir a una persona, sino a la marca de un partido que decidirá internamente quienes de sus miembros más destacados y poderosos participarán en la gestión de gobierno. Esto significa que los electores anónimos (la mayoría) no afiliados a marca alguna, quedan fuera de los privilegios que se arroga cada marca política.

“Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo y me dijo: Ven, te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre las grandes aguas, con quien han fornicado los reyes de la Tierra, y los moradores de la Tierra se embriagaron con el vino de su fornicación".

La gran ramera está sentada sobre el Océano Atlántico (las grandes aguas). Y los reyes de la Tierra (Europa) han fornicado con ella (han cedido sus soberanías a las democracias). Que los moradores de la Tierra se embriagaron de esa fornicación de los reyes, se manifiesta cuando gana las elecciones la marca a la que pertenecen y han votado. Los moradores de la Tierra celebran la victoria consumiendo bebidas alcohólicas y gran algarabía. Saben que al ganar el poder su marca política, ellos también se beneficiarán del éxito en forma de favores, ayudas y subvenciones.

"Me llevó en espíritu al desierto, y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y grana, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, y tenía en su mano una copa de oro, llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación. Sobre su frente llevaba escrito un nombre: Misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra".

La mujer es la gran ramera (la Estatua de la Libertad) que está sentada sobre una bestia bermeja (el territorio de Estados Unidos es típico por el color rojizo de sus desiertos). Las siete cabezas (siete reyes o imperios) son las siete puntas de la corona que adorna su cabeza. Los diez cuernos son diez, de las once puntas de la plataforma sobre la que está apostada. La undécima punta representa al cuerno pequeño que se hace con el poder y que se cita en Daniel 7: 8. La mujer (la gran ramera) viste de forma ostentosa (el ropaje de la Estatua de la Libertad imita a las togas que vestían las clases altas de la Roma clásica). La copa no es otra que la antorcha dorada en su mano derecha.

"Vi a la mujer embriagada con la sangre de los mártires de Jesús, y viéndola me maravillé sobremanera. Me dijo el ángel: ¿De qué te maravillas? Yo te declararé el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, que tiene siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto era, pero ya no es, y está a punto de subir del abismo y camina a la perdición; y se maravillarán los moradores de la Tierra, cuyo nombre no está escrito en el libro de la vida desde la creación del mundo, viendo la bestia, porque era y no es, y reaparecerá. Aquí está el sentido que encierra la sabiduría. Las siete cabezas son siete montañas sobre las cuales está sentada la mujer, y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo. La bestia que era y ya no es, es también un octavo, que es de los siete y camina a la perdición".

¿Quiénes son los mártires de Jesús? Son todos los cristianos que han perecido a lo largo de la historia moderna de las democracias: los reyes decapitados en nombre de la democracia y los miles de clérigos y seglares asesinados por oponerse. Se maravillarán los moradores de la Tierra al comprobar que estaban colaborando con la bestia. Las siete cabezas son siete montañas (siete reyes o imperios). Como vemos, las montañas no tienen un significado literal, tal y como lo interpretan las iglesias protestantes. Cinco de esos siete imperios ya habían pasado; el sexto era el imperio romano y el séptimo llegaría en el siglo XV: el Imperio Británico. Imperio que llegaría a su fin durante el siglo  XX. La bestia es el imperio octavo, pero observen que se inicia mientra permanecía el séptimo. Por eso se dice que es un octavo que es de los siete (el séptimo y el octavo se acoplan en el tiempo)


"Los diez cuernos que ves son diez reyes, los cuales no han recibido aun la realeza, pero con la bestia recibirán la autoridad de reyes por una hora. Estos tienen el solo pensamiento de prestar a la bestia su poder y autoridad. Pelearán con el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es Señor de los señores y Rey de reyes, y también los que están con Él, llamados, y escogidos, y fieles. Me dijo: Las aguas que ves, sobre las cuales está sentada la ramera, son los pueblos, las muchedumbres, las naciones y las lenguas. Los diez cuernos que ves, igual que la bestia, aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán al fuego. Porque Dios puso en su corazón ejecutar su designio, un solo designio, y dar a la bestia la soberanía sobre ella hasta que se cumplan las palabras de Dios. La mujer que has visto es aquella ciudad grande que tiene la soberanía sobre todos los reyes de la Tierra”. (Apoc 17: 1,18)

Los diez reyes son las diez monarquías europeas que siguen vigentes desde que se establecieron durante el séptimo imperio. La hora de autoridad que los reyes reciben de la bestia es el tiempo que esta les concede para ceder sus soberanías a las repúblicas o democracias, prestando (alquilando) su poder y autoridad a los partidos políticos. Las democracias pelearán con el Cordero (Jesucristo) en la forma de persecución al cristianismo y atentando contra los valores cristianos. Las aguas (el Océano) representa a las naciones de la Tierra. Pero, atención, nos dice el texto que los diez reyes europeos y Estados Unidos renegarán de la gran ramera (las democracias) y con ella caerá Nueva York, en el tiempo determinado.

"Después de estas cosas vi otro ángel que bajaba del cielo con gran poder, a cuya claridad quedó la Tierra iluminada. Gritó con poderosa voz, diciendo: Cayó, cayó la gran babilonia, y quedó convertida en morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y abominable; porque del vino de la cólera de su fornicación bebieron todas las naciones, y con ella fornicaron los reyes de la Tierra, y los comerciantes de toda la Tierra con el poder de su lujo se enriquecieron".

La gran Babilonia (La gran ramera o Nueva York) quedará vacía y asolada.

"Oí otra voz del cielo que decía: Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas; porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acordó de sus iniquidades. Dadle según lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa en que ella mezcló mezcladle el doble; cuanto se envaneció y entregó al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo en su corazón: Como reina estoy sentada, yo no soy viuda ni veré duelo jamás; por eso vendrán un día sus plagas, la mortandad, el duelo y el hambre, y será consumida por el fuego, pues poderoso es el Señor Dios, que la ha juzgado".

Se verterán plagas sobre Nueva York (la gran ramera) por envanecerse y entregarse al lujo, diciendo que se sienta como una reina (en realidad, los partidos en el poder intentan imitar la realeza y el proceder de los reyes) y que no es viuda (Viudas quedaban las esposas de los reyes decapitados. Al ser una ramera que paga a los reyes, no corre el riesgo de quedarse viuda)

"Llorarán, y por ella se herirán los reyes de la Tierra que con ella fornicaban y se entregaban al lujo cuando vean el humo de su incendio, y se detendrán a lo lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio!"

Los reyes de la Tierra (Europa) quedarán abatidos por la destrucción de la ciudad donde se alojaba la gran ramera. Y si la bestia concedía a los reyes una hora para que cediesen sus soberanías, será en una hora como se pondrá fin a Babilonia (Nueva York).

"Llorarán y se lamentarán los mercaderes de la Tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercaderías; las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de púrpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, todo objeto de marfil, y todo objeto de madera preciosa, de bronce, de hierro, de mármol, cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y coches, esclavos y almas de hombres. Los frutos sabrosos a tu apetito te han faltado y todas las cosas más exquisitas y delicadas perecieron para ti y ya no serán halladas jamás. Los mercaderes de estas cosas, que se enriquecían con ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose; diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, que se vestía de lino, púrpura y grana y se adornaba de oro, piedras preciosas y perlas, porque en una hora quedó devastada tanta riqueza!"

Hasta los mercaderes de la Tierra, que hacían grandes negocios en Nueva York, llorarán y se lamentarán de tan grande pérdida.

"Todo piloto y navegante, los marineros y cuantos bregan en el mar se detuvieron a lo lejos, y clamaron al contemplar el humo de su incendio y dijeron: ¿Quién había semejante a la ciudad grande? Y arrojaron ceniza sobre sus cabezas y gritaron llorando y lamentándose, y diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, en la cual se enriquecieron todos cuantos tenían navíos en el mar, a causa de su suntuosidad, porque en una hora quedó devastada!"

Atención a este texto. Se dice que los pilotos y navegantes, los marineros y los que trabajan en el mar se detuvieron a lo lejos para contemplar el humo de su incendio. Es claro que la ciudad que sufre el Juicio de Dios, es una ciudad situada en un puerto marítimo como lo está Nueva York. Por tanto, dicha ciudad no puede ser Roma como así lo interpretan muchas iglesias y sectas protestantes.

Regocíjate por ello, ¡Oh cielo!, y los santos y los apóstoles y los profetas, porque Dios ha juzgado nuestra causa contra ella.

"Un ángel poderoso levantó una piedra como una rueda grande de molino y la arrojó al mar, diciendo: Con tal ímpetu será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y no será hallada. Nunca más se oirá en ella la voz de los citaristas, de los músicos, de los flautistas y de los competeros, ni artesano de ningún arte será hallado jamás en ti, y la voz de la muela no se oirá ya más en ti, la luz de la lámpara no lucirá más en ti, ni se oirá más la voz del esposo y de la esposa, porque tus comerciantes eran magnates de la Tierra, porque con tus maleficios se han extraviado todas las naciones y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados sobre la Tierra (Apoc 18: 1,24)

Después de esto oí una fuerte voz, como de una muchedumbre numerosa en el cielo, que decía: Aleluya, salud, gloria, honor y poder a nuestro Dios, porque verdaderos y justos son sus juicios, pues ha juzgado a la gran ramera, que corrompía la Tierra con su fornicación, y en ella ha vengado la sangre de sus siervos. Y por segunda vez dijeron: ¡Aleluya! El humo de la ciudad sube por los siglos de los siglos…” (Apoc 19: 1,3)

La marca de la bestia

El 666

Si la bestia es Estados Unidos y la Europa de las Naciones, el conocido número 666 debe estar relacionado con alguna particularidad de estos reinos. ¿Dónde se encuentra esa cifra?

Dos mil años lleva la cristiandad buscando la interpretación correcta al conocido número que identifica a la bestia apocalíptica, el 666. Solo hay que pasearse por Internet, para comprobar las numerosas, y algunas demenciales, interpretaciones que existen al respecto. Pero, la pregunta que me planteo es la siguiente: ¿Por qué el apóstol Juan identifica a la bestia con un número y no con su propio nombre? Considerando que Juan hace referencia a una nación poderosa –no a un solo hombre como muchos lo interpretan erróneamente-, una respuesta a la pregunta puede ser que si la hubiera identificado por su nombre, en vez de por su número, la historia de las naciones hubiera sido otra muy diferente. ¿Por qué? Por dos simples razones: 1) de haber expresado entonces el nombre, marca o siglas que identificase al imperio de la bestia en el final de los tiempos, ningún cristiano de aquella época hubiera entendido nada, y 2) la nación calificada de bestia en el final de los tiempos hubiera sido fácilmente identificada. En consecuencia, la historia de las naciones hubiera seguido un rumbo diferente.

Además hay que considerar otro aspecto: la trascripción textual del número de la bestia. En efecto, Juan no escribe en griego έξι εκατόν εξήντα - έξι (seiscientos sesenta y seis), ni ςςς, (seis,seis,seis) sino que escribe χξς (que se traduce por 666). Luego, la expresión χξς guarda algún sentido oculto. Se diría que Juan quiere mantener oculto su significado hasta que la situación política internacional de los últimos tiempos permita su interpretación y su identificación.

Veamos la traducción más habitual que se hace de la conocida cita apocalíptica:

Traducción de la lengua griega original: “Aquí hay sabiduría. El que tenga inteligencia, calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis (Ap 13:18) Versión Nácar Colunga.

Otra cuestión que la cristiandad está pasando por alto, es que el profeta Juan no dice que es necesario hallar la interpretación correcta del número 666 para identificar a la bestia. Juan dice en Apocalipsis 13:17 que la bestia marcará a los hombres o multitudes con su marca, con su nombre o con su número. La marca es algo inherente al imperio de la bestia, su nombre será conocido a nivel internacional y el número encierra el símbolo de la marca y del nombre. O sea, la bestia puede ser identificada de tres formas distintas y no, como muchos piensan, con solo su número.

¿Qué es y cómo debemos interpretar el número 666? Podemos buscar su interpretación de dos formas: 1) tomando el número de forma literal, o 2) podemos buscar su significado tratándolo como un símbolo.

Buscando el significado del número 666 

Estamos tan habituados a escuchar y expresar el nombre: "Estados Unidos", que nos olvidamos de dos aspectos importantes: 1) Con la denominación de Estados Unidos de Norteamérica, se pretende ocultar lo que es en realidad: un IMPERIO. Este imperio comenzó con la asociación de 13 colonias de emigrantes británicos -se calcula que en el siglo XVII entre el 7 y el 10% de la población colonial eran convictos enviados por Inglaterra al nuevo mundo- y acabaron conquistando y comprando otras naciones limítrofes hasta sumar las 50 naciones actuales. Por tanto, otra forma de denominar a Estados Unidos sería como Estados Americanos, o EE.AA, y también como Imperio Republicano Norteamericano. 2) El régimen político de los Estados Americanos o del Imperio Republicano Norteamericano, es, obviamente, la república, que en la lengua de la Roma clásica se escribe: REX PVBLICA. Pues bien, si unimos REX PVBLICA con EEAA, para formar la frase "República de los Estados Americanos", y los caracteres los traducimos al griego, vean lo que se obtiene:


La primera acepción del término REPÚBLICA dice que es: “Forma de gobierno representativo opuesto a la monarquía en que el poder reside en el pueblo, que está personificado en un presidente que es el jefe del Estado y se elige por votación, bien por unas elecciones, bien por una asamblea de dirigentes”

En resumen, la estructura de las repúblicas están basadas en elecciones “democráticas”. Por tanto, república y democracia son las dos caras de una misma moneda.

Hemos visto que el nombre de república en la lengua de la Roma clásica, se compone de dos palabras: RES y PVBLICA (la V = U). Pero, ¿qué significan ambos términos por separado? Una RES es una cabeza o unidad de ganado (de bestia). De ahí que se utilice el término RESES para definir las cabezas o unidades de ganado. Por tanto, con el término RES se hace referencia a una cabeza de bestia. Por otro lado, con el término PÚBLICO se hace referencia a las gentes, a las muchedumbres. Pero si queremos relacionar los términos CABEZA (res) y PÚBLICO, no podemos hacerlo expresando CABEZA PÚBLICO, tenemos que cambiar el género del adjetivo PÚBLICO a PÚBLICA. Entonces sí que podemos expresar la frase correctamente: CABEZA PÚBLICA. Ahora bien, el adjetivo “pública” se utiliza para definir a una mujer prostituta o ramera: “MUJER PÚBLICA”. Por tanto,

RES PÚBLICA = CABEZA, BESTIA, o MUJER, PÚBLICA = RAMERA

Esta interpretación del término latino “res pública”, significa que todas las personas que participan con sus votos en elecciones políticas “democráticas”, fornican con la MUJER PÚBLICA: la RES PÚBLICA. De ahí el calificativo apocalíptico: “la GRAN RAMERA”.

¿Significa este argumento, y su interpretación apocalíptica, que las repúblicas y las democracias son los únicos sistemas o regímenes políticos que son condenados por Dios en los últimos tiempos? En absoluto. En realidad, son condenados por Dios todos los regímenes o sistemas políticos existentes en la actualidad porque todos están transgrediendo la doctrina o la Ley de Dios respecto a la Verdad y la Justicia.

La condena de Dios dirigida específicamente al Imperio Republicano Norteamericano, es por la soberbia de creerse con poder y autoridad para juzgar a las naciones, controlar, someter e imponer su modelo político, de un capitalismo salvaje, a todas las naciones de la Tierra por las buenas (con tratados o pactos) o por las malas (por la fuerza militar). Pero además, se dan otras circunstancias que hacen condenable al Imperio Republicano Norteamericano: las aberraciones doctrinales que están cometiendo las numerosas confesiones y sectas protestantes extendidas por todo su territorio, su implicación directa en ocultar la verdad científica, y por mantener y divulgar, por todos los medios de comunicación a su alcance, una ciencia FALSA, PAGANA y ATEA en campos del conocimiento que son trascendentales para el desarrollo espiritual de la humanidad. Por tanto, el Imperio Republicano Norteamericano no es condenado solo por su régimen político y su imperialismo ideológico, sino también porque tolera, promueve y ampara ideas y perversiones religiosas y científicas que extiende por toda la Tierra.


Según esta interpretación, me pregunto por qué los regímenes republicanos o democráticos, y no otros tipos de regímenes políticos, son calificados por Dios como abominables o bestiales. ¿Hemos de inferir de esa interpretación que el resto de los regímenes políticos son perfectos o están bendecidos por Dios? En absoluto. Todos los regímenes políticos basados en el poder absoluto o personal existentes en este siglo XXI, como las dictaduras y las monarquías viciadas y decadentes, son imperfectos. Lo que pienso, bajo mi punto de vista cristiano, es que los líderes (grupos sociales elitistas) de las repúblicas modernas (sistema político con raíces históricas paganas) se han rebelado contra Dios. Y lo han hecho, no solo por haber asesinado o destituido a reyes y príncipes legítimos con la finalidad de colocar en el trono a otros “reyes y príncipes” al servicio de los poderosos (minorías), sino también porque las repúblicas modernas o contemporáneas se sustentan y se retroalimentan del poder social que representan las clases sociales humildes (mayorías). Y a cambio de ostentar el poder, las élites sociales o poderosas reunidas en partidos o MARCAS políticas, conceden a las gentes todo tipo de derechos para que puedan satisfacer sus instintos más inmorales, perversos y primitivos.

Resulta habitual escuchar a políticos “demócratas” ante algunas protestas sociales violentas decir o expresar la frase: “Esto es (o estamos en) un Estado de derecho”…Y tienen razón, estamos en un Estado de muchos derechos,... pero de poca solidaridad, honestidad, moral y Justicia.

Otro aspecto perverso de las repúblicas o democracias, es la forma de elegir a las personas adecuadas para gobernar la nación. Los pueblos no eligen a personas para gobernar la nación en base a la honestidad y la moralidad demostrada de los candidatos. Nada de eso. Probablemente, este tipo de elección a personas o individuos sería bastante legítima. Pero, claro está, elegir personas para gobernar en base a su honestidad y su moralidad, no interesa al sector social compuesto por los poderosos, ambiciosos, orgullosos, envidiosos y corruptos. Es evidente que en este sector social ninguno llegaría nunca al poder. Entonces, ¿cómo solventar ese problema? Sencillo, los poderosos idean la forma más perversa de conseguir y mantenerse en el poder: con la creación de partidos o MARCAS políticas. En efecto, las MARCAS políticas abren sus puertas a todas las personas que ambicionan disponer de un cargo de poder político, afiliándose a la MARCA muchas personas sin moral ni honestidad alguna. Pero, ¿los órganos internos que gobiernan en las MARCAS seleccionan afiliados honestos para incluirlos en las listas electorales, o más bien seleccionan “marionetas” comprometidas a cumplir con las órdenes y estrategias aberrantes que imponen los órganos de poder internos? La respuesta se halla implícita en lo dicho arriba: a los poderosos no les interesa poner o incluir en las listas electorales a personas honestas de la MARCA, sino a personas inmorales, débiles, manipulables y corruptibles. En consecuencia, la falta de ejemplaridad, honestidad y moralidad en los gobernantes políticos es el modelo en el que se fija, sigue e imita la sociedad.

Las consecuencias de este sistema político “bestial” están a la vista de todo el que se quite la venda de los ojos y quiera verlo. No hace falta enumerar aquí hechos, tragedias o cuestiones que hieren la sensibilidad. Basta con asomarse cada día a la actualidad para ver y conocer lo que los poderosos "republicanos" y sus numerosos acólitos, engañados y adoctrinados, están haciendo con el mundo.

El número 666

 El apóstol Juan escribió el Libro del Apocalipsis en la lengua griega. Pero lo escribió cuando ejercía el poder el sexto imperio o Imperio Romano, en el que la lengua común del pueblo era el latín. Por tanto, habiendo sido escrito en lengua griega, las revelaciones de Juan también irían destinadas al estudio y comprensión de los cristianos latinos. Una prueba de ello es que el número 666 se escribe en números romanos DCLXVI (6 letras).

Si analizamos este número romano, apreciamos algo “curioso”: el número XVI puede indicar el siglo XVI, siglo en el que tuvieron lugar el origen de todos los cambios trascendentales para la humanidad en Europa y en el mundo entero, tanto en materia política (se inicia la decadencia de los Estados y se ponen las bases para implantar las repúblicas o Democracias), como científica (sistema heliocéntrico de Copérnico) y religiosa (el cisma de Lutero). Observen que he mencionado Democracia, Copérnico y Lutero. O sea, DCL. Si unimos estas iniciales con el número XVI, obtenemos el número 666 = DCLXVI

¿Por qué las tres bestias representan a la ciencia, la política y la religión? Lo explico. Recordemos lo que dice el profeta Daniel respecto a las tres primeras bestias:

“La primera bestia era como un león con alas de águila. Yo estuve mirando hasta que le fueron arrancadas las alas y fue levantado de la tierra, poniéndose sobre los pies a modo de hombre y le fue dado corazón de hombre” 

Explicación a la primera bestia:

Con el león (por el rugido de los motores) con alas de águila (ave que vuela alto) se está simbolizando a la ciencia en general y a la ciencia aeronáutica o astronáutica en particular. Como ejemplo representativo, Juan narra el proceso tecnológico en la ciencia del espacio que tendrá lugar en los últimos tiempos: nos dice que primero habrá aviones (león con alas) cuya tecnología dará lugar a la aparición de los cohetes espaciales (el león sin alas y puesto de pie). Nos dice, además, que se le dará un corazón de hombre (los astronautas que se introducen en las cápsulas espaciales). Conclusión: la primera bestia de Daniel hace referencia a la Ciencia moderna en general y en especial a la astronáutica (Astronomía). ¿Por qué califica de bestia a la ciencia? Porque la ciencia del hombre no es verdadera. De ahí que Juan asigne uno de los tres seises a la ciencia falsa de los hombres.

 “Y he aquí que una segunda bestia, semejante a un oso, y que tenía en su boca entre los dientes tres costillas, se estaba a un lado y le dijeron: Levántate a comer mucha carne” 

Explicación a la segunda bestia.

Con el animal semejante a un oso, Daniel simboliza a la Política representada en la fuerza militar (el oso) que el poder político utiliza para conquistar o invadir otras naciones. En este caso, el oso simboliza y se asemeja a un arma militar moderna: los carros de combate o tanques de guerra. Estos aparatos bélicos llevan en sus torretas un cañón y dos ametralladoras (las tres costillas). La frase “levántate a comer mucha carne” simboliza o representa a los numerosos muertos de inocentes en las acciones de guerra impuestas por la Política. ¿Por qué califica de bestia a la política moderna? Porque la política moderna vive de espaldas a Dios. De ahí que Juan asigne uno de los tres seises a la política creada por y para los hombres.

“Seguí mirando después de esto, y he aquí otra tercera (bestia), semejante a un leopardo, con cuatro alas de pájaro sobre su dorso y con cuatro cabezas, y le fue dado el dominio” 

Explicación a la tercera bestia:

Con la expresión “semejante a un leopardo, con cuatro alas de pájaro sobre su dorso y con cuatro cabezas”, Daniel está haciendo referencia a una religión. El leopardo (felino) es un símbolo que se ha venido relacionando históricamente con el esoterismo o con el mundo de lo espiritual. Las cuatro alas de pájaro y las cuatro cabezas simbolizan a los cuatro evangelistas. Pero además, nos dice Daniel que las cuatro alas de pájaro se encuentran situadas sobre su dorso. ¿El dorso de qué? Si nos fijamos en la cabeza de la bestia que es el mapa de Norte América invertido, el dorso es el lado contrario a la cara, o sea, el estado de California. ¿Y qué hay de especial en California? En California se encuentra una ciudad que se asocia con las alas de pájaro: Los Ángeles. Pero además, California cuenta con un importante número de ciudades con nombres de santos (San Francisco, San José, San Mateo, Santa María, etc) que hacen referencia a la religión cristiana. Pero Daniel dice más, dice que a esta tercera bestia se le ha dado el dominio. O sea, tiene el dominio la religión que se profesa en el imperio de Estados Unidos: la primera bestia mencionada en Apocalipsis 13.1-8. Llegados a este punto, no le será difícil al lector de esta entrada concluir que la religión a la que se le ha dado el dominio, no es otra que la religión protestante sobre la que se fundamentó el imperio de los Estados Unidos. En efecto, todos los fundadores de Estados Unidos o “padres de la patria” redactaron la Constitución en base a la visión del mundo que llevaron a América las distintas confesiones protestantes.

Como escribe Dietrich Schwanitz, en su obra “La cultura” (edit. Taurus): “Para los norteamericanos (la Constitución) es sagrada y los padres de la Constitución americana se han convertido en santos modernos. La veneración de la Constitución guarda relación con el absoluto acatamiento del texto bíblico por parte de sus lectores, de manera que la observancia de la ley (de los hombres) se asemeja al respeto a la Ley divina del Antiguo Testamento”

Lo que nos dice este autor es muy grave: dice que el pueblo norteamericano equipara o coloca en el mismo nivel las leyes creadas por hombres y la Ley de Dios. Eso es insultar a Dios. Por otro lado, lo que dice Schwanitz se relaciona con lo que dijo el profeta Daniel: que la política en Estados Unidos está supeditada a la religión dominante desde el inicio de su joven historia. Y esta no es otra que la religión protestante a la que se le dio el poder o dominio.

“Seguía yo mirando en la visión nocturna y vi la cuarta bestia, terrible, espantosa, sobremanera fuerte, con grandes dientes de hierro. Devoraba y trituraba y las sobras las machacaba con los pies. Era muy diferente de todas las bestias anteriores y tenía 10 cuernos. Estando yo contemplando los cuernos, vi que salía de entre ellos otro cuerno pequeño, y le fueron arrancados tres de los primeros, y este otro tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran arrogancia” (Daniel 7:7,8)

Y más adelante, el profeta dice:

“Yo seguía mirando a la bestia a causa de las grandes arrogancias que hablaba su cuerno, y la estuve mirando hasta que la mataron, y su cuerpo fue destrozado y arrojado al fuego para que se quemase. A las otras bestias se les había dado el dominio, pero les había sido prolongada la vida por cierto tiempo” (Daniel 7:11,12)

“Sentí entonces el deseo de informarme más exactamente acerca de la cuarta bestia, tan diferente de todas las otras, sobremanera espantosa, de dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y hollaba las sobras con sus pies, así como también acerca de los 10 cuernos que tenía en la cabeza y de aquel otro que le había salido y ante el cual se habían caído tres, y que tenía ojos y boca que decía grandes arrogancias, y parecía más grande que todos los otros…” (Daniel 7:19,20)

“Díjome así: La cuarta bestia es un cuarto reino sobre la Tierra, que se distinguirá de todos los otros reinos y devorará toda la Tierra y la triturará. Los 10 cuernos son diez reyes que en aquel reino se alzarán, y tras ellos se alzará otro que diferirá de los primeros y derribará a tres de estos reyes. Hablará palabras arrogantes contra el Altísimo, y quebrantará a los santos del Altísimo, y pretenderá mudar los tiempos y la Ley. Aquellos serán entregados a su poder por un tiempo, tiempos y medio tiempo. Pero se sentará el tribunal y le arrebatarán el dominio hasta destruirle y arruinarle del todo, dándole el reino, el dominio y la majestad de todos los reinos de debajo del cielo al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino será eterno, y le servirán y obedecerán todos los señoríos” (Daniel 7:23,27)

 Este Apocalipsis de Daniel enlaza con el texto de Apocalipsis 13:1,8 que nos habla de un gran reino o imperio:

“Vi como salía del mar una bestia que tenía 10 cuernos y siete cabezas, y sobre los cuernos 10 diademas, y sobre las cabezas nombres de blasfemia. Era la bestia que yo vi semejante a una pantera, y sus pies eran como de oso, y su boca como la boca de un león. El dragón le dio su poder, su trono y una autoridad muy grande. Vi a la primera de las cabezas como herida de muerte, pero su llaga mortal fue curada. Toda la Tierra seguía admirando a la bestia. Adoraron al dragón porque había dado el poder a la bestia, y adoraron a la bestia diciendo: ¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá combatir contra ella?. Se dio asimismo una boca que profiere palabras llenas de arrogancia y de blasfemia, y le fue concedido autoridad para hacerlo durante cuarenta y dos meses. Abrió su boca en blasfemias contra Dios, blasfemando de su nombre y de su tabernáculo, de los que moran en el cielo. Le fue otorgado hacer la guerra a los santos y vencerlos. Y le fue concedida autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. La adoraron todos los moradores de la Tierra, cuyo nombre no está escrito, desde el principio del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado” 

¿Por qué se dice en los textos sagrados que se blasfema en el Imperio de la bestia a cuya religión dominante se le concedió el dominio? A continuación expongo un pequeño ejemplo de lo que son o significan las numerosas religiones protestantes:

1// Martín Lutero, confundido y llevado por su soberbia, renegó de continuar dentro de la Iglesia Fundada por Jesucristo, al observar que el clero del Vaticano vivía de forma desordenada e inmoral. Lutero se equivoco de actitud: debió presentar su denuncia al Papa sobre las cuestiones doctrinales del Evangelio respecto a las gulas y la actitud amoral del clero. Pero no fue esa su decisión. Se rebeló contra el Papa y tomó la decisión irrevocable de abandonar la Iglesia Universal de Jesucristo.

2// Al abandonar la Iglesia Universal de Jesucristo, Lutero pretendió fundar su propia iglesia en contra del deseo expresado por Jesucristo y los apóstoles (¿Qué textos de la Biblia leen los “hijos de Lutero”, que no entienden las cuestiones doctrinales más básicas?). Jesucristo deseaba que hubiera UNA sola Iglesia de hermanos, UNA sola fe y UNA sola doctrina. Y una prueba de ello la encontramos en la fe ÚNICA (no diversa) en Yavé que mantuvo el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento. No había 100, ni 50, ni 10, ni 5 doctrinas o interpretaciones diferentes de los textos sagrados y proféticos, solo había UNA: la que enseñaban y administraban los sacerdotes del pueblo de Israel. Y si entonces muchos sacerdotes que se habían consagrado a Yavé no cumplían con la doctrina de Yavé, en la Iglesia Universal de Jesucristo se repite lo mismo que entonces: muchos sacerdotes y seglares cristianos no han cumplido ni cumplen con los preceptos evangélicos. Pero Jesucristo ya sabía que esas actitudes anticristianas se iban a producir dentro de su Iglesia, como también sabía Yavé, su Padre, lo que se produciría entre algunos sacerdotes de Israel. Sin embargo, a pesar de los errores que cometieron muchos sacerdotes de Israel, NADIE, ningún miembro de la comunidad israelita pretendió crear dentro de la comunidad otra fe y doctrina distinta o ajena a la del único Dios verdadero, Yavé. De haberlo intentado, hubiera sido inmediatamente juzgado y condenado a muerte.

3// Lutero no fundó otra iglesia creando otra fe y otra doctrina “cristiana” UNIFICADA siguiendo el ejemplo de la Iglesia Católica o Iglesia Universal de Jesucristo. Al contrario, abrió las puertas a la libre lectura e interpretación de la Biblia (la Sola Scriptura), cometiendo el grave y diabólico error de considerar con ello que la doctrina de Dios y su santa palabra puede ser interpretada por cualquier persona ignorante, necia, analfabeta, soberbia, criminal, incapacitada intelectualmente, etc., etc. Con ese pensamiento, Lutero consideraba que la palabra de Dios tiene el mismo valor que la palabra de cualquier hombre. Ese pensamiento, por si solo, resulta degradante y blasfemo.

Según Lutero tan válida era la interpretación de la Ley que hacía Jesucristo, como la interpretación de la Ley que hacían los sacerdotes y los fariseos; tan válida resulta la interpretación de los textos evangélicos realizada por miembros de una institución con 1500 años de historia (la que tenía la Iglesia Católica  en el siglo XVI), como la interpretación evangélica que podía realizar cualquier campesino o bachiller alemán tras 1, 2 o 3 años de su lectura. Eso mismo ya ocurrió entre algunos de los primeros cristianos que intentaron interpretar por su cuenta el sentido de los evangelios cuestionando la propia interpretación de los apóstoles y por ello fueron condenados por Pedro y Pablo. Por tanto, la doctrina fundamental protestante de la Sola Scriptura, es un insulto a Dios que depositó la Ley y su interpretación a  los sacerdotes consagrados a Yavé, y no para ser expuesta al debate por miembros laicos de la comunidad israelita.

Y 4// Los frutos que ha producido el árbol sembrado por Lutero están hoy a la vista: a) ataques múltiples y constantes a la Iglesia Universal de Jesucristo, b) interpretaciones de textos bíblicos a cual más aberrante, herético y blasfemo, c) odio y división entre las numerosas iglesias y sectas protestantes existentes (la división y la confrontación es una de tantas estrategias que utiliza y beneficia a Satanás), d) como consecuencia de la Sola Scriptura, existen iglesias y sectas protestantes que niegan la deidad de Jesucristo, lo cual es una blasfemia, e) cada pastor de una iglesia o congregación cobra el diezmo a cada miembro. Pero el diezmo no está contenido en ninguna doctrina evangélica, era una ordenanza de Dios al pueblo de Israel que iba destinado a los sacerdotes de la tribu de Leví a cambio de no tener herencia en el reparto del territorio y por el servicio religioso que realizaban ante el pueblo. Aquella ordenanza resultaba totalmente lógica, ya que los sacerdotes consagrados tenían prohibido realizar labores mundanas como la caza o la agricultura. Pero que los pastores protestantes cobren el diezmo (una parte de lo que gana en su trabajo cada miembro de la congregación) no tiene ningún sentido: ni han sido nombrados pastores por Dios, ni Dios les ha ordenado que no realicen un trabajo con el que ganarse su sustento o su salario… Y Lutero se quejaba de que el clero católico cobraba por las gulas o indulgencias (¿?), f) degradan la ceremonia de la Eucaristía (La última cena de Jesucristo). En la ceremonia mencionan las palabras que pronunció Jesucristo en la última cena, pero no bendicen ni los trozos de pan ni el vino que luego toman los allí congregados. Si el pan simboliza el cuerpo de Jesucristo y el vino su sangre, deberían bendecirlos mostrando el respeto debido al Hijo de Dios. Pero claro, ¿cómo va a bendecir el pan y el vino un pastor protestante al que nadie ha consagrado en ese oficio y que, por tanto, carece de poder y autoridad espiritual para ello?, g) el protestantismo fue el origen del capitalismo salvaje que se aplica en todas las repúblicas y democracias de las naciones modernas, lideradas por el Imperio Republicano de Norteamérica. Capitalismo extendido por todas las naciones que origina pobreza, miseria y millones de muertes en el mundo. Capitalismo salvaje que ha facilitado la creación de grandes fortunas o riquezas de forma ilícita o indebida y que son claramente condenadas por Dios... Me sigo preguntando qué textos de la Biblia leen las numerosas iglesias y sectas protestantes, porque los textos bíblicos no concuerdan, en absoluto, con las lecturas que hacen de estos los protestantes… Y es que Dios vuelve ciego al que no quiere ver.

Explicación sobre la cuarta bestia

No resulta difícil constatar que Daniel y Juan están hablando de una misma bestia. El profeta y el apóstol hacen referencia a 10 cuernos que son 10 reinos o reyes (la diadema representa a las coronas). Como dato “curioso”, en la actualidad y en Europa existen 10 reyes y reinos que se rigen por el sistema democrático. Son los 10 reyes que se mencionan también en Apocalipsis 13:9,18 asociados con la segunda bestia (la Unión Europea) que obliga a todas las naciones europeas a rendir pleitesía a la primera bestia (el Imperio Republicano Norteamericano). La razón es más que obvia: las naciones europeas, con una gran historia, están imitando el sistema político de la primera bestia que apenas tiene 240 años de historia. Sistema político o “gobierno de las gentes” que facilita la llegada al poder político de personas corruptas, avariciosas y carentes de toda ética y moral… Pero vayamos por partes.

En el Apocalipsis de Daniel leemos que “la cuarta bestia era terrible, espantosa, sobremanera fuerte, con grandes dientes de hierro”. La cuarta bestia no es otra que el Imperio Republicano de Norteamérica. Nos dice que es “sobremanera fuerte” y que tiene “grandes dientes de hierro”. Claro, Estados Unidos basa su fuerza en el poder militar (el hierro simboliza la fuerza) y tanto es su poder en este terreno que, como veremos más adelante, ninguna nación se atreve a combatir contra Estados Unidos o el Imperio Republicano de Norteamérica.

Y dice: “salía de entre ellos otro cuerno pequeño, y le fueron arrancados tres de los primeros, y este otro tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran arrogancia”. El cuerno pequeño que después se hizo grande y poderoso eran las colonias inglesas (siglos XVII, XVIII) que al mando de George Washington iniciaron las luchas por la independencia de Inglaterra. El cuerno pequeño, que se hacía cada vez más grande, derrotó a las fuerzas británicas (reino de Inglaterra), a las francesas (reino de Francia) y por último a las españolas (reino de España). O sea, el cuerno pequeño (el reino todavía pequeño) consigue la hegemonía en el territorio de Norteamérica arrancando (venciendo) a tres cuernos (tres reinos).

“La cuarta bestia es un cuarto reino sobre la Tierra, que se distinguirá de todos los otros reinos y devorará toda la Tierra y la triturará. Los 10 cuernos son diez reyes que en aquel reino se alzarán, y tras ellos se alzará otro que diferirá de los primeros y derribará a tres de estos reyes. Hablará palabras arrogantes contra el Altísimo, y quebrantará a los santos del Altísimo, y pretenderá mudar los tiempos y la Ley”.

En el Apocalipsis de Juan leemos que era: “semejante a una pantera, y sus pies eran como de oso, y su boca como la boca de un león. El dragón le dio su poder, su trono y una autoridad muy grande”. Vemos como la visión de Juan, corresponde, casi con total exactitud, con la visión que tuvo Daniel. Se habla de una pantera, de un oso y de un león, los mismos símbolos que utiliza Daniel. Y nos dice Juan que el dragón le da su poder y una autoridad muy grande. ¿Cuándo tiene lugar esa dación o cesión del dragón a la primera bestia apocalíptica? A principios del siglo XIX. En efecto, el Sacro Imperio Romano Germánico estuvo vigente hasta el año 1806. Como veremos más adelante, el poderoso ejército del Imperio Romano portaba un estandarte con una figura que representaba a un dragón (Draco). Estados Unidos se inició como tal nación en el año 1776, cuando todavía permanecía el Imperio Romano Germánico. Se da la circunstancia histórica de que a punto de extinguirse un imperio y recién comenzado otro, se da cumplimiento a la profecía de Apocalipsis 17:11, que dice: “La bestia que era y ya no es, es también un octavo, que es de los siete, y camina a la perdición” Más claro no puede estar. El octavo reino o imperio (Estados Unidos) se inicia durante el séptimo imperio. De ahí lo la expresión: “es un octavo que es de los siete”. Pero sucede otra cosa simbólica: el Sacro Imperio Romano Germánico que está a punto de extinguirse, cede el testigo (el estandarte del dragón que representa a Satanás) al nuevo imperio que surge o se inicia entonces.

“Adoraron al dragón porque había dado el poder a la bestia, y adoraron a la bestia diciendo: ¿Quién como la bestia? ¿Quién podrá combatir contra ella?” Este texto no hace falta explicarlo. Es lo suficientemente explícito. Se adora al dragón (Satanás) porque ha cedido el poder del Sacro Imperio Romano Germánico al nuevo imperio naciente: el Imperio Republicano de Norteamérica (EE.UU). Y respecto al texto que sigue, está claro que en la actualidad el Imperio Republicano de Norteamérica cuenta con la mayor potencia militar del mundo.

Conclusión: El profeta Daniel vio lo que sería el mundo en el final de los tiempos. Un mundo sometido a un falso sistema político internacional que se basará en conceder todo tipo de derechos inmorales, aberrantes e injustos. Un sistema político que será semilla de corrupción y donde la verdad, la bondad y la caridad habrán desaparecido del mundo; donde los verdaderos creyentes (los justos) verán reinar la maldad por doquier, donde serán apartados de la sociedad y tratados con total desprecio. Un sistema político que reinará para complacer los instintos más primitivos del ser humano. Una ciencia falsa elaborada por los hombres que tendrá como objetivo alejar de Dios al hombre y dominar sobre todas las conciencias. Una falsa religión que ocultándose con una piel de cordero habla como un dragón, blasfemando contra la palabra y la doctrina de Dios. Esto es lo que vio el profeta Daniel. ¿Cómo no va a calificar de bestia a cada uno de los tres pilares que sustentan a la sociedad moderna?




Una vez más, estas interpretaciones añadidas sobre el número de la bestia nos conducen de nuevo a la consideración de que los Estados Unidos es el imperio profetizado de la bestia. Observen que el águila es uno de los símbolos de Estados Unidos, el mismo símbolo que portaban las legiones en los estandartes del Imperio Romano.


El águila (Aquila): “El águila romana: Era el estandarte de toda la legión en su conjunto, desplazando al lobo, al toro, al jabalí y al caballo, muestras de animales totémicos pertenecientes a una sociedad campesina. En tiempos de César eran de oro y plata y en el imperio de oro. El Aquila nunca se movía de dentro del campamento, a menos que la legión lo abandonara y era custodiado por la primera cohorte. Para los romanos era extremadamente gravisimo y vergonzoso que el enemigo capturara el águila. No era casualidad que el águila fuese la enseña más representativa del ejército romano. El águila, estaba vinculada desde época muy arcaica a IVPPITER OPTIMO MAXIMO, Dios celeste y soberano, protector del pueblo y del ejército romanos. Ese carácter de animal simbólico, representativo del Dios, le daba ese matiz “sanctum” (santo, sagrado)”.



Signum: Draco: "Bien avanzado el imperio romano un nuevo estandarte llamado draco (de origen Dacio) fue adoptado por el ejército. El estandarte consistía en una cabeza de dragón con un cuerpo de tela que se ondeaba con el viento. Tanto la infantería como la caballería tenían un draco como uno de sus estandartes”.










La Estatua, o Imagen de la Libertad, es un símbolo en honor de Satanás liberado de su prisión, no del hombre.

Ahora estamos en disposición de comprender las palabras del Ángel cuando dijo:

1) “Se apostó sobre la playa del mar”. La Estatua de la Libertad, o la Imagen simbólica de las democracias, fue colocada, asentada, en un lugar de la costa.

2) “Toda la tierra seguía admirada a la bestia” (¿Hay alguien que no admire a la “libertad” de las democracias?)

3) “…Diciendo a los moradores de la Tierra que hiciesen una imagen en honor de la bestia…(la Estatua de la Libertad) e hiciese morir a cuantos no se postrasen ante la imagen de la bestia…(los pueblos que entren en contiendas con los pueblos y naciones de la bestia: las democracias, están destinados a perder sus vidas) y que nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre" (las naciones que no son “demócratas” son obligadas por la bestia a pasar hambre y miseria)

4) El imperio de la bestia: EE UU, alcanza a un gran número de naciones. Es el mayor imperio que haya existido nunca.